2006-12-15

La carreta

comparto, con los que lleguen por este lugar, un cuento ...es una analogía muy certera, según mi punto de vista..... bueno...ahí les va...

Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
- Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?
Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:
- Estoy escuchando el ruido de una carreta.
- Eso es -dijo mi padre-. Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre:
- ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aun no la vemos?
Entonces mi padre respondió:
- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: "Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace."
La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas.
Y recuerda que existen personas tan pobres que lo único que tienen es dinero. Y nadie está mas vacío que aquel que está lleno de sí mismo.
3 grandes pensadores..

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Me encanta este cuento... hace tiempo, lo colgué en mi blog... y es cierto como la vida misma... cuanto más ruido hace la carreta, más vaciá está...

Ya lo decía Lao-Tse:

El que sabe no habla...
El que habla, no sabe...

Un saludo, amigo, y gracias por compartirlo con nosotros...

vie dic 15, 05:18:00 p. m. 2006  
Blogger Tito Kokin said...

¡Cuántas carretas vacías veo a lo largo del día!

Un saludo!!

lun dic 18, 12:50:00 p. m. 2006  
Blogger Le Mosquito said...

Conozco éste cuento hace años, y no lo digo por hacer ruido, sino por compartir el gusto por el mismo.
Como otros cuentos, tienen dobles lecturas, y la que éste me sugiere es un tanto malvada. Sí: es cierto que hay carretas vacías´, pero no es menos cierto que también existen ruidos vacíos, y ruidos llenos. Hay ruidos honestos, sabios, necesarios. Ruidos que, a veces, han sido acallados a lo largo de la historia con cuentos como éste. Pienso que, aparte de la preciosa lectura que de el extraigo, el cuento pudo construírse con la misma intención con que se narraban muchos cuentos que hablaban de la humildad, entendiendo esta como un sinónimo de silencio. Me gusta el silencio sabio, y los ruidos sabios, también. A quien nunca le gustaron los ruidos sabios es a quienes, por ejemplo, les gustaba hacer ruido de sables.
Un abrazo.

mar ene 30, 03:17:00 p. m. 2007  

Publicar un comentario

<< Home