2006-11-29

venid y vaaaamos todos.....!!!!!!

El señor Jesucristo, ataviado con una túnica roja, encabezaba un alboroto de padre y señor mío en que abundaban los “on” para arriba y los “on” para abajo. San Pedro no lo hacía mal al mismo tiempo que propinaba manotazos a Judas Iscariote. Sosiégate m... ¡ Qué tenís que hacerme callar vos, ah !...

Junto a ellos los demás apóstoles se divertían de lo lindo pateando una pelota de goma. Cuando se arrancaba muy lejos, y se perdía entre unas matas, paraban para ponerle agua entre pera y bigote. Es que hacía un calor infernal. Santiago el Menor se arremangaba la túnica y salía disparado a buscar el balón mientras rezongaba “p´ tas por qué tengo que ir siempre yo... claro, como soy el más chico abusan conmigo... Mateo escondido detrás de un boldo eliminaba aguas menores... De pronto San Pedro usando sus manos a modo de bocina llamaba ¡ todos a sus puestos...que ya viene ¡
Los protagonistas, unos cabros chicos disfrazados para escenificar la Ultima Cena en el marco de la procesión de Purísima , la fiesta del pueblo de Lirquén.

Lo relevante acá, y que se producirá de nuevo el viernes 8, es realmente la procesión que recorre sus buenos kilómetros por las calles y cerros. Transita lentamente bajo arcos de triunfo levantados por piadosos vecinos y se detiene, en muchos tramos frente a escenas del antiguo y nuevo testamento, de la vida de los santos y del propio Jesús, representadas por adultos y niños con trajes de época, añadidos bigotes y barbas conseguidos con corcho quemado, un maquillaje escasamente ortodoxo pero maquillaje al fin.

Lirquén es, en definitiva, nuestra propia Oberamergau, esa localidad alemana donde cada dos años todos los vecinos representan la Pasión y Muerte de Cristo, durante Semana Santa. Hay sus diferencias, claro. En Oberamergau no hay empanadas de marisco tampoco sacos de cholgas ni canastos de jaibas en la calle, no tiene barrio chino. Lo semejante es el espíritu festivo religioso que se vive en ambas localidades pese a los varios miles de kilómetros de distancia que las separan. Otra diferencia, allá los rezos y cantos son en alemán aquí en castellano. ¿ Cómo sonarán en “doitche”, y además con compás de marcha, las estrofas de ese antiguo himno católico “A Dios queremos/en nuestras leyes/en las escuelas y en el hogar” ?.

Más de una vez integréme a la fila en la procesión . Durante el trayecto coreaba “Venid y vamos todos”, la voz cantante la llevaba la banda de músicos que encabeza tradicionalmente el desfile. El sol pega fuerte. Niños y niñas de primera comunión marchan también a la vanguardia como un gran manchón blanco. ¿Niños al jugo?... Un cura de pronto motivaba a la multitud a gritar repetidas veces ¡¡¡católico, hasta la muerte!!!... Admirados frente a cada escena bíblica los “procesionistas” agradecían, con batir de palmas, la belleza plástica de las mismas. Escena cumbre, tres vecinos crucificados en la plaza. Jesús y los ladrones custodiados por un centurión.
Cerraban la procesión los huasos a caballo, algunos bien puestones. Al final galopaban frente a la virgen en medio de atronadores aplausos y peligrosos resbalones.
Todo lo que cuento, con alguna innovación, se repetirá el próximo viernes 8 en un Lirquén saturado de guirnaldas blancas y celestes.
gracias don Hugo.

1 grandes pensadores..

1 Comments:

Blogger Le Mosquito said...

¡Caray! Me divirtió mucho el relato de tu experiencia. Y eso, para un ateo, ya es mucho.
Más abrazos.

mar ene 30, 03:21:00 p. m. 2007  

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